El movimiento tiene un conjunto de efectos benéficos para la salud física y mental.

Pequeñas cosas como hacer ejercicios físicos en determinados horarios, salir a pasear el perro, ir de compras cada “x” tiempo, las charlas virtuales, alguna clase o aprendizaje nuevo, el horario de películas, van a habilitar retomar, reencontrarse y tener un alivio en este tránsito.

Somos nosotros mismos, nos reconocemos y somos vistos y reconocidos por los otros por un conjunto de factores que nos brindan signo de identidad. Nuestro cuerpo, los vínculos sociales y afectivos que establecemos (familia, pareja, amistades, trabajo) los lugares que habitamos, el conjunto de hábitos y costumbres que compartimos en nuestro entorno incluyendo (lengua, comidas, valores e ideales).

Si bien a lo largo de la vida sufrirán cambios y conmociones conllevan la vivencia de “ser en el mundo” y tienen como correlato sostenernos, afianzarnos y proveernos de cierta coherencia y estima. Aquello que hacemos cotidianamente, trabajos y ocupaciones, estudios, hábitos de esparcimiento y recreación, encuentros sociales forman parte de ese sostén, tantas veces mudo e invisible de nuestro ser.

Su ausencia o impedimento como ocurre a consecuencia hoy de la cuarentena por Covid-19 abre una grieta en ese piso que caminábamos. Ese impacto puede provocar sensaciones de vacío, de angustia intensa, confusión y despersonalización que requieren ayuda y tiempo para ser adecuadamente metabolizados.

La falta de alternativas lleva a cuadros de depresión. Muchos sienten que el tiempo indefinido y desestructurado se asimila a un infinito, o un tiempo muerte y abrumador que se acompaña de sensaciones catastróficas.

Poder asimilar el golpe y tolerar la incertidumbre permitirá generar respuestas activas del sujeto para que éste vuelva a construir modos de abrirse paso en esta situación. Las nuevas rutinas cumplen la función de sostener, acompañar y reencontrar a ese sí mismo estremecido.

El movimiento tiene un conjunto de efectos benéficos para la salud física y mental. Es una intensa fuente de placer, brindando sensación de libertad, de potencia. A través de descarga muscular se con juga en lo psicosomático la evacuación de estados psíquicos tóxicos.

Por otra parte, se liberan endorfinas que tienen fuerte efecto estimulante y antidepresivo. En lo somático tiene efecto de masaje orgánico y de depuración, bueno también para la salud cardiovascular.

En lo social, estar con otros y a la par, corriendo o caminando brinda sensaciones de integración y participación que conjuran el encierro y aislamiento.

(*) Médico Psicoanalista-libro “Deportes al Divan” y “El Nunca Jamas en el Siglo 21! -Miembro Titular en función didáctica APA-Full member Internacional IPA

Fuente: Ámbito.com