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Un informe de Los Cazadores de Tormentas da cuenta de esta situación, que fue favorecida por el viento norte de los últimos días.

“El ser humano sigue haciendo de las suyas por pura codicia. Los enormes focos de incendios ocurridos en gran parte del Amazonas y en los pantanales de Brasil, Bolivia y Paraguay son producidos en su mayoría de forma intencional por terratenientes que solo buscan seguir arrasando con más áreas naturales para la utilización de sus tierras, sin saber por la propia ignorancia (o quizá por la misma avaricia) que esas vastas áreas selváticas mantienen un equilibrio ambiental fundamental en el planeta, nos dan vida, nos dan oxígeno y la humedad de la vegetación regula la temperatura, pues como sabrán, el vapor es uno de los gases que mantienen un equilibrio térmico. A la larga, sus propios cultivos no servirán porque ellos mismos terminarán desertificando la zona y agotando los nutrientes del suelo.

En las imágenes satelitales pueden ver la enorme cantidad de focos de incendios marcados con una flechita amarilla. El humo se nota aún más, pues se expandió por gran parte de Sudamérica. Incluso, en estos días en los que el viento norte se hizo presente a causa de los centros de alta presión que se ubican en el sur de Brasil llegó el humo hasta gran parte de Argentina.
Ese humo contamina. Además de la matanza de animales y plantas provocadas por el fuego, el humo genera una gran contaminación.

¿Es nuevo esto?

¡NO! Para nada. Todos los años en esta misma época se producen estos incendios porque los terratenientes aprovechan la estación seca para quemar todo lo que pueden, solo que esta vez está tomando mayor repercusión porque a diferencia de otros años, las áreas quemadas son muchísimas más.

¿Y por casa cómo andamos?

Toda la franja oeste de Argentina también tiene la estación seca en invierno y principios de primavera, por ende, los terratenientes hacen exactamente lo mismo. Todos los años en esta época comienza la lucha interminable contra la ignorancia de aquellos que se largan a quemar esos pastos secos y terminan incendiando toda una montaña, matando cientos de animales y plantas solo porque lo único que les interesa es su propio bolsillo.

A veces no se trata de ignorancia, a veces se trata de maldad. Muchos de los que queman bosques o selvas lo hacen para que la legislación que protege a estos ambientes quede nula y ellos puedan utilizar esas tierras, total, ya no hay bosque que proteger. Lo hacen aquí en la misma provincia.

Podríamos reaccionar de la misma manera que estamos reaccionando ahora con lo que sucede en Amazonas para hacer entender a esa gente que anda con el fósforo que lo que está haciendo es de una extrema gravedad. Podríamos presionar a la justicia para que sea más dura con las penas contra estos pirómanos.

Nosotros los catamarqueños nos sorprendemos y le metemos énfasis para repudiar lo que sucede en el Amazonas, pero apuesto a que muchos de ustedes no saben que existe un brazo que sale de la selva amazónica y que llega hasta Catamarca. Sí, son las Yungas por las que tanto vengo luchando para que se protejan. Ellas son parte de lo que se denomina Dominio Amazónico. La región con mayor biodiversidad de la provincia y no las estamos protegiendo como se debe”.