Una formulación líquida de ese fármaco fue utilizada con éxito en 153 pacientes con cuadros moderados y graves de COVID-19 en Córdoba, Buenos Aires y Jujuy.

Oscar Salva, médico especialista en medicina interna y jefe de clínica médica de la Clínica Independencia, trabaja en un centro de salud en Munro y señaló que a partir de la implementación de este tratamiento se cambió todo el circuito de circulación de pacientes.

“Se ampliaron las camas de guardia, se remodeló por completo y se inauguró una terapia intensiva exclusiva para COVID-19, todo en medio de la pandemia y en tiempo récord”, contó.

Con seguridad, Salva no sospechaba que su rol sería clave en el devenir de la pandemia en el país y que su clínica bonaerense sería testigo privilegiado de lo que pueda convertirse en un tratamiento efectivo contra el tan temido coronavirus.

El tratamiento fue una idea surgida hace siete años y que tiene al doctor en Bioquímica Dante Beltramo como mentor: el investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y del Centro de Excelencia en Productos y Procesos de Córdoba (Ceprocor) modificó la molécula del ibuprofeno haciéndola 100% soluble en agua para administrarlo en nebulizaciones con el objetivo de tratar a pacientes con fibrosis quística, una enfermedad genética con altas tasas de mortalidad que afecta a niños y adolescentes.

“El producto consiste en una ‘solución hipertónica de ibuprofeno’ (ibuprofenato sódico soluble)” que, al someterlo al sistema de nebulización, “genera partículas con efecto viricida, que al intercalarse en la bicapa lipídica de virus envueltos como el SARS-CoV-2 desestabilizan la membrana generando lisis, o sea, muerte del virus”, había apuntado el científico hace unas semanas a este medio. “Lo que se observa es un efecto rápido y que los pacientes se empiezan a sentir bien en forma casi inmediata”, manifestó Beltramo.

Salva se contactó con Alexis Doreski, director de Investigación de Fundación Respirar y quien está a cargo del proyecto cordobés “Ibuprofeno inhalado” en Buenos Aires, y con Nicolás Martínez Ríos, de Química Luar para solicitarles información sobre el tratamiento.“Supimos del enorme esfuerzo que estaban realizando para tratar a los pacientes: Alexis con una enorme trayectoria y conocimiento en la investigación de productos farmacéuticos de laboratorios internacionales, y con un entusiasmo contagioso, y Nicolás con su desarrollo de capotas sumamente inteligentes para que otras personas no se contagien el virus mientras se nebulizaban los pacientes”.

El director médico de la clínica, Jorge Fandi, decidió junto con Salva, el equipo de COVID y su coordinadora Celia Giler, comenzar a utilizar en forma compasiva el ibuprofenato inhalatorio con los pacientes más graves, “para los que la posibilidad de muerte era muy alta y no había (tampoco lo hay en el presente) tratamientos efectivos”. Y tras señalar que “ante la explicación de por qué se proponía el tratamiento, la aceptación de los pacientes fue inmediata”, Salva destacó que “siempre son ellos (por los pacientes) los mejores maestros”.

Tras asegurar que cuentan con más de 80 pacientes tratados con ibuprofenato inhalatorio, Salva destacó que “todos los casos fueron pacientes graves o muy graves”. Es por eso que el médico se siente en el “deber moral de comunicar la experiencia fundamentalmente para que otros puedan beneficiarse y conscientes de que todos los días se están contando en el país muertes por COVID-19”.

“Ya hay un tratamiento y es argentino. Surgió en Córdoba, siguió en Buenos Aires, después en Jujuy -no dudó en aseverar-. Los médicos que están en la primera línea y sus pacientes, saben perfectamente de lo que estamos hablando; ojalá nuestras voces sean tenidas en cuenta, porque nos mueve el cariño hacia lo que hacemos”.