Un marco imponente de público se congregó ayer en la localidad de Piedra Blanca, departamento Fray Mamerto Esquiú, para celebrar el bicentenario del natalicio del Beato Mamerto Esquiú. Fieles, peregrinos y autoridades provinciales y nacionales participaron de las actividades.
La celebración inició en las primeras horas de la mañana con la oración de Laudes y el izamiento de la Bandera Nacional en Plaza San José, seguido por la colocación de ofrendas florales.

En el atrio del histórico templo de San José se celebró luego la Misa Solemne, presidida por el cardenal Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba, y concelebrada por el cardenal Vicente Bokalic, arzobispo de Santiago del Estero y primado de Argentina; monseñor Luis Urbanc, obispo anfitrión; y una veintena de obispos de todo el país, junto a numerosos sacerdotes.
Participaron también el gobernador Raúl Jalil; la intendenta de Fray Mamerto Esquiú, Alejandra Benavídez; legisladores provinciales y nacionales; el rector de la Universidad Nacional de Catamarca, ingeniero Oscar Arellano; el ministro de Gobierno, Seguridad y Justicia, Alberto Natella; la directora nacional de Culto, Martina Godoy; y representantes de distintas instituciones civiles y religiosas.

En la previa de la celebración litúrgica, el gobernador Raúl Jalil destacó la vigencia del pensamiento de Esquiú y vinculó su mensaje con la necesidad de fortalecer el respeto institucional y la convivencia social. “El pensamiento de Esquiú está más vigente que nunca. Hay que obedecer la ley porque, si no hay ley, hay caos”, sostuvo el primer mandatario, recordando así el histórico Sermón de la Constitución pronunciado por el fraile franciscano en 1853.
Jalil afirmó también que Esquiú “es el catamarqueño más importante de la historia” y remarcó especialmente “su apuesta a la educación, la tranquilidad y la paciencia”, valores que, dijo, fueron centrales en la construcción de su legado religioso y político.

Homilía y mensaje del Papa León
En una convocante celebración por los 200 años del natalicio del Beato Mamerto Esquiú, el Cardenal y arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, brindó una homilía en la que advirtió sobre la “urgencia de salir, desacomodarse y abandonar los estatus de conforme y parálisis en los que tantos creyentes, a veces, estamos entrenados”.
Mons. Bokalic leyó el mensaje del Papa León XIV en el que resalta la figura y el legado del Beato Esquiú, expresando que fue un “religioso franciscano, misionero y obispo durante el pontificado de mi predecesor León XIII, que dejó una huella luminosa y fecunda en la Iglesia y en la sociedad de su tiempo”.

El mensaje agrega que “el beato Esquiú nos enseña a vivir la comunión y la misión evangelizadora de manera concreta, con gestos y obras de bien. Su celo apostólico lo llevó a construir puentes de diálogo y colaboración no sólo a nivel eclesial, sino también social, político y cultural”.





