Foto: Gustavo Espeche Ortiz

La historia del Campo del Pucará, en Aconquija, estaría por tener un final satisfactoria para el legítimo propietario si la Justicia finalmente -luego de años de idas y vueltas- ordena el desalojo de los particulares, muchos de ellos amparados por el Estado provincial (que deberá responder Penalmente) que usurpan esos campos desde hace más de 40 años.

Quien posee el dominio desde hace más de un cuarto de siglo, y es el administrador defintivo esa esa propíedad, -según lo determinó la Justicia-, es Gustavo Adrián Gutiérrez, bisnieto de Zeñón Vergara, el original dueño de esa tierras.

Gutierrez posee el poder de la familia para llevar adelante esta batalla, que incluye también el reclamo por un campo en Colpes y Huañomil en Pomán, tierras productivas y también ocupadas ilegalmemte según la demanda que presentó en la Justicia.

En el caso del Campo del Pucará, el Estado reconoció el error de haber otrogado una nueva matrícula catastral (año 1984) a una propiedad privada, pero jamás enmendó el error, por eso también deberá enfrentar a la Justicia junto a unos 50 productores tucumanos de papa semilla que amasan una fortuna sin pagar un peso a Catamarca.

Por eso, con todos los antecedentes y documentación que posee en mano, a la Justicia solamente le estaría quedando ordenar el desalojo y restituir a sus legítimos dueños esos campos para hacer honor a su nombre, que aunque tarde y largamente esperada, es lo que corresponde.