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Nueve años y seis meses de prisión efectiva fue la condena que recibió ayer un ingeniero que trabajaba en la Universidad Nacional de Catamarca, al ser encontrado penalmente responsable del delito de “abuso sexual con acceso carnal continuado agravado por el vínculo y lesiones leves calificadas por el vínculo”, en contra de su hija.

La sentencia fue impuesta por el Tribunal de la Cámara Penal de Segunda Nominación, integrado por los jueces Jorge Álvarez Morales, Rodolfo Bustamante y Ramón Porfirio Acuña.

El castigo no coincidió con el pedido del fiscal Gustavo Bergesio, quien había solicitado para el acusado, una pena de 10 años de prisión.

Por su parte, el abogado defensor, Víctor García, pidió la absolución, pues argumentó que el abuso “no había existido”.

Los hechos por los cuales el acusado llegó a juicio ocurrieron en 2013, pero recién su hija los denunció en 2015.

En 2016, tras ser detenido, le fue concedido el beneficio de la prisión domiciliaria por problemas de salud, pero al cabo de un tiempo, huyó de la provincia, burlando la custodia policial que tenía.

Sin embargo, y merced a la orden de captura internacional que tenía, fue recapturado en Jujuy, luego de estar prófugo durante casi dos años.