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Por Valentín Javier Diment

Mar del Plata es para todos La Feliz, La perla del Atlántico, La Biarritz argentina. El argentino medio disfruta de sus playas ignorando un duro dato de la realidad: es una ciudad que, fuera de temporada, ostenta una gran concentración de riqueza pero año tras año se consagra como la de mayor índice de desocupación de la Argentina. Tiene, además, una numerosa población conservadora (con activos miembros de la extrema derecha), y a su vez grupos de militancia por los derechos humanos, por la identidad de género, y movimientos antifascista.

La feliz, continuidades de la violencia narra 45 años de violencia política en Mar del Plata. Cuenta acerca del primer asesinato de la CNU (Concentración Nacional Universitaria, grupo de extrema derecha que operó dentro del peronismo); la saga de crímenes que la propia CNU cometió, sobre todo en el año 1975, operando como el brazo local de la Triple A; la llamada Noche de las corbatas, en 1977, en que fueron secuestrados, torturados, asesinados y desaparecidos varios abogados laboralistas; y finalmente el caso de los grupos de derecha que hoy, en una creciente escalada de violencia, pasaron de vandalizar monumentos de la memoria y espacios de recreación de inmigrantes bolivianos a ataques ultraviolentos a trabajadorxs sexuales, travestis y transexuales, militantes antifascistas y por la identidad de género.

Este documental nos dio la posibilidad de entrevistar a los mayores referentes de un lado y del otro. Intenté narrarlo a través de un amplio mosaico de entrevistas, a partir de una investigación periodística de Felipe Celesia, Pablo Waisberg y Federico Desántolo, autores del libro La noche de las corbatas, y a cargo de las entrevistas. Logramos entrevistar a algunos de los representantes de la derecha marplatense y al líder de varios grupos neonazis, accediendo a la lógica más íntima que lleva a estos crímenes de odio e intolerancia.

Al estar cara a cara con neonazis, con representantes de la extrema derecha como Carlos Pampillón (líder del FONAPA, Foro Nacional Patriótico y La Giachino), Nicolás Marquez y Cristian Moix, y escuchar su enardecido discurso militante, yo ya sabía lo que iba a escuchar. No hubo sorpresa. Fuera de todo cinismo, yo estaba editando mentalmente los testimonios en función del film y me sentía satisfecho porque los investigadores estaban logrando un material potente para armar un relato con un conflicto narrativo interno interesante. No era lo mismo que escuchar a un taxista decir “hay que matarlos a todos”. Fue otro tipo de escucha, porque esas ideas repugnantes iban a formar parte de un discurso más abarcativo.

Por otro lado entrevistamos a Marta García de Candeloro, sobreviviente de La noche de las corbatas, voz de las víctimas de horrorosos crímenes que hoy pueden relatar lo vivido en primera persona, y eso fue para mí conmocionante. El extenso y detallado testimonio de esta sobreviviente hizo que la narración le diera lugar a lo humano: sentía que había frente a mí una persona viva, hablando desde sus centros neurálgicos y no había un discurso que escondía excusas para la violencia, como en el caso de los neonazis. La conversación era de humano a humano con una profundidad que pocas veces se logra en una entrevista.

El documental plantea una continuidad en el accionar de los violentos grupos de extrema derecha. Por un lado hay algunas diferencias coyunturales (como por ejemplo que la CNU operó en el peronismo, mientras que estos grupos operaron bajo el ala cambiemita, militando por la elección de Arroyo, actual intendente de Mar del Plata por el PRO, o en apoyo de Vilma Baragiola, radical de Cambiemos acusada de hechos de corrupción). Pero las similitudes y los datos de continuidad parecen mucho más contundentes: además del signo político (la derecha extrema), podemos señalar la violencia como herramienta de imposición; el orden de la escalada de violencia: del vandalismo y las pintadas a las amenazas, trompadas, cadenazos o fierrazos, y de ahí, en el caso de la CNU con protección judicial y política, a los asesinatos.

Este paso al asesinato no se cumplió en el caso de neonazis gracias a que fueron condenados a prisión, en un proceso motorizado por Alejandra Gils Carbó; pero si el fiscal Juan Manuel Petiggiani hubiese logrado que los liberaran sin siquiera juicio oral y público como intentó, es muy probable que también hubiesen repetido eso o que lo hagan si sigue creciendo esa corriente en el poder judicial. Tienen en común también el rechazo por un Vaticano que se vuelca a lo popular (el sedevacantismo anti Juan XXIII en los ´70, el rechazo actual a las ideas del Papa Francisco), el profundo odio por la izquierda, la devoción por el mundo militar y policial y, casi como una rúbrica, la confesión de Carlos Pampillón, líder del FONAPA (Foro Nacional Patriótico) y La Giachino, de que en caso de estar él en la época de la CNU también habría participado de esa organización criminal.

En La feliz, continuidades de la violencia, encontramos además muchas situaciones y personas que cobran atroz actualidad. Así, en marzo vimos a unos estudiantes cordobeses saludarse con otra escuela haciendo colectivamente el saludo nazi; en abril uno de los acusados por los crímenes de la CNU, Fernando Otero, fue excarcelado 10 años antes de lo que decía su condena; también en abril, en el resonado caso Stornelli, en la cámara de casasión marplatense que monitorea al juez Ramos Padilla hubo cambio de fiscales, y Juan Manuel Pettigiani, el que quería liberar a los neonazis, pasó a reemplazar al fiscal Adler; se desclasificaron documentos del departamento de estado de EEUU sobre el caso La noche de las corbatas; encontraron culpable por homicidio calificado en la toma de La Tablada al ex General Arrillaga, quien estuvo a la cabeza de La noche de las corbatas, por lo que ya había sido condenado a cadena perpetua en ese caso y en otros cuatro.

Entre el bolsonarismo que arrecia la región, las oximorónicas nuevas extremas derechas nacionalistas liberales conservadoras que hasta acusan al nazismo de izquierdista, las nuevas versiones del sedevacantismo, las acusaciones de mafiosos que se hacen desde el poder ejecutivo a los abogados laboralistas, y las violentas escenas de grupos que se presentan como defensores de la moral y los viejos valores ante todo aquello que rechacen, este documental ofrece un punto de vista de feroz actualidad para tratar de aportar a un debate que si no se da en tiempo y forma, anuncia riesgos que luego pueden no tener vuelta atrás.

*Valentín Javier Diment dirigió, entre otros, el largometraje documental Parapolicial negro (apuntes para una prehistoria de la triple A; la serie documental Mujeres de Lesa Humanidad (entrevistas a esposas de acusados de crímenes de lesa humanidad), los largometrajes de ficción El eslabón podrido (12 premios internacionales), y La memoria del muerto.

*La feliz, continuidades de la violencia, de Valentín Javier Diment. Últimas dos proyecciones en el Malba, Av. Figueroa Alcorta 3415, los sábados 20 y 27 de abril a las 18 hs.