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En Semana Santa, cientos de consumidores en México piden una especie de pescado y reciben otra. Esto, se trata de un fraude, pues al final  el comensal paga por un producto que no es entregado.

Según la organización encargada de la conservación de océanos, Campañas de Transparencia de Oceana México, en la temporada de cuaresma, al menos 3 de cada 10 ventas de pescado en la Ciudad de México disfrazan los productos.

El engaño en compra de mariscos se da en el 44 por ciento del producto que se vende en las pescaderías; el 31 por ciento de los platillos en restaurantes, y el 24 por ciento en el que se oferta en supermercados, reportó el noticiero En Punto, de Televisa.

En 2018, el campeonato del “disfraz” se lo llevó el marlín negro el cual, en el 95 por ciento de las ventas se cambió por atún  o tiburón sedoso y zorro. Aquí, el problema no sólo fue la máscara, sino que las especies se encontraban en la lista roja de la UICN.

Por su parte, el sierra registró el 89 por ciento de sustitución; el robalo 53 por ciento, y el huachinango reportó un nivel de camuflaje del 54 por ciento. Éste último es generalmente cambiado por raya látigo, que es mucho más barato.

Para el estudio, la organización tomó en cuenta el segundo mercado más grande de marisco en el mundo, La Viga, en la Ciudad de México; Cancún, sitio turístico internacional con consumo de pescado por excelencia, y Mazatlán, el puerto pesquero más importante del país.

En Cancún el fraude fue el más agresivo que el resto de las pescaderías, pues más del 40 por ciento de la sustitución fue por un producto de acuacultura, y más del 25 por ciento fue reemplazado por un producto que es el basa.

Ricardo Sheffield, procurador federal del consumidor, aseguró que en estos de engaño lo que se debe hacer es comprar en expendios establecidos, “así saben quién te engañó”, finalizó.

“Yo compro el pescado entero, y hago que me lo fileteen, es la mejor forma. De lo contrario, uno no sabe lo que está comprando”, señaló una consumidora a Televisa.

Recomendaciones a las autoridades

Oceana México señaló tres acciones que el gobierno puede tomar para empezar a corregir el problema.

En primer lugar, será necesario un marco legal de equivalencia entre nombre científico y comercial del pescado. Para esto, se necesitará una guía que nos permita clasificar y acordar los nombres para los pescados.

Es urgente rastrear el pescado durante su trayecto a las pescaderías. Finalmente, la etiqueta del producto será necesaria para que el consumidor tome mejores decisiones de consumo para aprender más sobre las vedas o procedimientos.