La decisión de abandonar la Organización Mundial de la Salud había sido anticipada por el presidente Javier Milei en febrero del año pasado, cuando instruyó al entonces canciller Gerardo Werthein a avanzar con el proceso.
Según se argumentó en ese momento, la medida respondió a diferencias con los lineamientos adoptados por la organización durante la pandemia.
Desde la Casa Rosada sostienen que la salida se fundamenta en diferencias profundas con la agenda y el enfoque sanitario del organismo internacional. En ese sentido, el Gobierno plantea avanzar hacia un esquema de cooperación regional directa y, al mismo tiempo, mantener la participación en la Organización Panamericana de la Salud.
En respaldo a la decisión, el ministro de Salud, Mario Lugones, calificó la medida como “soberana” y aseguró que pone “en primer lugar la salud de los argentinos y la capacidad del país de definir sus propias políticas sanitarias”.
Por otra parte, acusó a la OMS de tener una agenda marcada por “sesgos ideológicos” y alejarse de la evidencia. “Las cuarentenas eternas son el ejemplo más claro de un enfoque que priorizó la política por sobre la ciencia”, lanzó.