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Monseñor…anti – derechos

Las mujeres catamarqueñas nos desayunamos con la violencia (ira) del obispo Luis Urbanc contra el género femenino, a quienes trató de vagas que quieren igualarse a los hombres (¿?). En mi caso particular, la violencia fue doble, ya que debí leer además sus insultos hacia todos los legisladores a quienes nos trató de “calienta sillas”, por no haber realizado un proyecto de ley que obligue al Estado a construir todas las viviendas sociales en piedra, porque él dice que “sobra” y que al utilizar la tierra para ladrillos esta “se gasta” y no se puede cultivar. Conceptos curiosos los que utilizó monseñor, quien “admitió” esta vez (ante lo obvio) que sí estaba metiéndose en política, y justamente en un momento electoral.

Es válido destacar, que el Obispo, como representante NO elegido por su fieles, y que cobra un abultado sueldo del Estado ¿por hacer qué?, viene haciendo política desde su púlpito y desde todas las parroquias, iglesias, etc, construidas en adobe y ladrillos y subsidiadas por los gobiernos desde que fue designado arbitrariamente por sus pares hombres. Es por esto que comprendo que casi es un funcionario más, un representante de su poder fáctico, pero que no da cuenta de sus obras o políticas.
Los grupos a los que atacó siempre desde su posición política le vienen reclamando, por ejemplo, que deje de cobijar a los tres curas imputados por abusos sexuales agravados. Que muestre las boletas para saber con qué dinero se les paga a los abogados defensores de estos responsables de impartir la moral cristina, que explique cuál es la función diaria con maza y martillo que realizan, por ejemplo, los sacerdotes ¿que trabajan diariamente? en servicio penitenciario con sueldos del Estado o por qué no cede alguno de los múltiples terrenos y viviendas, donadas por fieles, con los que cuenta la Iglesia Católica para construcciones en piedra para los pobres como tanto predica.
No obstante, esas y otras preguntas no tienen ni tendrán respuestas, porque el señor Obispo hace un particular uso de sus conceptos de lo que está bien y mal.
Ahora, como mujer y legisladora, a mí también me surgen preguntas. Saber, cuál es la intención cristiana que lo llevó a tergiversar el concepto de perspectiva de género, que estoy segura que conoce? o mentirle a los fieles sobre su intervención política como que lo hace “de vez en cuando”, cuando todos sus actos lo son. O comprender cuál es su verdadero interés en el turismo, en vistas de un Congreso Mariano Nacional, para el que seguro pedirá aportes al Estado Provincial y no redundará en muchos beneficios para los hoteleros o gastronómicos, ya que pidieron escuelas públicas para alojamiento y se les dará la comida a los visitantes. También me pregunta a cuál partido político le hace lobby.
Señor Obispo, la soberbia y la ira son pecados capitales según su doctrina. Y, discriminar a las mujeres como lo hizo, va en contra de la Ley: es anti-derechos.