La decisión abarca a Buenos Aires y apunta a resguardar el abastecimiento de los hogares ante el incremento repentino de la demanda. La medida comenzó a regir a las 6 de la mañana de ayer y se mantendrá “hasta nuevo aviso”.

La llegada del frío impactó no solo en las calles sino también en el sector energético. Frente a las bajas temperaturas, el consumo de gas aumentó y el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) instruyó ayer a las dos distribuidoras del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) a restringir por 24 horas la venta de Gas Natural Comprimido (GNC) para las estaciones de servicio que operan bajo contratos de suministro interrumpible.

La decisión apunta a resguardar el abastecimiento de los usuarios prioritarios (principalmente hogares) ante la suba repentina de la demanda por la llegada de las bajas temperaturas y la falta de importación de gas por barco en lo que va del año.

La medida comenzó a regir a las 6 de la mañana y se mantendrá “hasta nuevo aviso”, según confirmaron al portal Todo Noticias fuentes del sector. En concreto, implica limitar el expendio de GNC en aquellas bocas de carga que no cuentan con contratos en firme, es decir, sin garantía de suministro continuo. En CABA, la mayoría de las estaciones de servicio tiene contratos firmes, por lo que desde el sector explicaban que no se sentirá especialmente.

En paralelo, también se aplicaron restricciones a consumos industriales bajo la misma modalidad interrumpible.

Se trata del primer ajuste en el suministro en la antesala del invierno, período que para el sistema gasífero se extiende entre mayo y septiembre. Aunque todavía faltan las semanas de mayor consumo, el incremento repentino de la demanda ya empezó a tensionar la operación.

La ejecución de la medida queda en manos de cada estacionero, aunque existen penalidades para quienes excedan los volúmenes contratados en firme: deberán pagar una multa equivalente al valor de un litro de nafta súper por cada metro cúbico vendido por encima del límite.

Por qué la Argentina necesita importar gas por barco
Aunque en los últimos años el país redujo su dependencia del gas importado, el abastecimiento durante el invierno sigue requiriendo la llegada de cargamentos de GNL. La razón principal es la falta de infraestructura suficiente para transportar toda la producción local, a pesar del crecimiento de Vaca Muerta.

El gas que ingresa por barco (y que luego se regasifica en la terminal de Escobar) cumple un rol clave para cubrir los picos de demanda. Se utiliza especialmente en los meses de mayor consumo, cuando se incrementa la calefacción residencial, la actividad industrial y la generación eléctrica.

Este tipo de importación tiene un costo superior al del gas producido localmente, y en parte es absorbido por el Estado. Sin embargo, su función es evitar faltantes en momentos críticos. De hecho, los cortes a contratos interrumpibles, como los que ahora afectan al GNC y a algunas industrias, forman parte del esquema habitual para priorizar a los usuarios residenciales.

Los datos de Enargas muestran que hasta ahora no llegó ningún buque y que apenas se hicieron importaciones marginales de gas desde Bolivia.

Para este año, se estima la necesidad de unos 20 buques de GNL, por debajo de los 27 adquiridos en 2025 y los 28 de 2024, en línea con la menor dependencia relativa del suministro externo. Aun así, el contexto internacional agrega incertidumbre: los precios del gas se mantienen por encima de los valores del año pasado tras las subas registradas en marzo.

En ese marco, el Gobierno resolvió que la empresa estatal Enarsa continúe a cargo de la compra y la logística del GNL para el invierno. La decisión se tomó luego de dejar en suspenso un proceso de licitación que buscaba transferir esa operatoria al sector privado. Según fuentes oficiales, la volatilidad de los precios internacionales influyó en la marcha atrás.

Incluso, la compañía ya inició gestiones para asegurar la llegada de los primeros cargamentos en mayo, con el objetivo de anticiparse a los meses de mayor demanda. Sin embargo, las bajas temperaturas complicaron el plan oficial y obligaron a cortar los suministros no garantizados desde ayer.